En Izarra se nos planteó el proyecto de diseño para una casa pasiva, bioconstruida, empleando materiales únicamente naturales y siguiendo los criterios de construcción passivhaus.

La vivienda se desarrolla en estructura de madera aserrada al natural, y, pese a su geometría compleja que se adapta a la forma de la parcela, se consigue alcanzar los estándares passivhaus y certificar.

Además, funciona sin calefacción y tiene un consumo energético casi nulo.

Respecto del uso, la casa alberga dos adultos y cinco adolescentes. Se prevé espacio para un salón-cocina-comedor de concepto abierto, tres dormitorios, dos vestidores, dos baños, un altillo para zona de estar y de juego, un garaje abierto para dos coches y un gran porche al sur.

En cuanto al diseño exterior, el cliente buscaba sencillez y artesanía. Para ello, se combina el blanco con la madera y la teja cerámica, para dar a esta casa un aspecto tradicional con carácter.

En el interior encontramos multitud de detalles en carpintería artesanal, que siguen un estilo rústico tradicional.

EL PROYECTO

No es fácil alcanzar los estándares passivhaus en una casa con una geometría poco favorable y, más aún, si se intenta emplear bioconstrucción y con un presupuesto ajustado.

Además de ello, durante la obra surgieron unas afloraciones naturales de agua que se tuvieron que reconducir, junto con los drenajes, hacia el río, para garantizar el correcto funcionamiento del conjunto.

Para ello, se tienen en cuenta los siguientes criterios:

Se siguen los principios del diseño bioclimático, colocando grandes ventanales al sur, para aprovechar la radiación solar y mantener la temperatura interior estable en los días de invierno. Se calcula la radiación solar aprovechable, y se dimensionaron las ventanas para su máximo aprovechamiento.

  • También, se siguen los principios del passivhaus:
    Se utilizan carpinterías de altas prestaciones térmicas, sistemas mixtos en madera y aluminio. En este caso, se instalaron las ventanas del sistema Ventaclim Superconfort de Llodiana.
  • Se garantiza la estanqueidad y hermeticidad en el interior de la vivienda.
  • Se utilizan aislamientos térmicos naturales y de altas prestaciones. Para aislar la cubierta, se colocaron 24 cm de corcho negro aglomerado (montado en 3 capas de 8cm), correctamente ajustadas y selladas.
  • Se resuelven los puentes térmicos con programas de cálculo específicos, garantizando la mínima pérdida de calor en cada uno de los encuentros del edificio y durante su construcción.
  • Se instala un sistema de ventilación mecánica con intercambiador de calor, de manera que no se pierde energía al abrir las ventanas para ventilar, ya que se realiza mecánicamente.
IMÁGENES DE LA OBRA
PLANOS Y DOCUMENTACIÓN GRÁFICA

Casa pasiva en Izarra (Álava)

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